El zumbido suave del avión privado se mezclaba con los pensamientos de Ariel, quien, a pesar de estar acostumbrada a los vuelos, aún sentía una punzada de nerviosismo cada vez que volaba. Sin embargo, la presencia de Alejandro a su lado, su mano firmemente entrelazada con la suya, le brindaba un consuelo que calmaba su ansiedad.
Durante el vuelo hablaron un poco de todo, y en un momento dado, el cansancio la venció y se quedó dormida con la cabeza apoyada en el hombro de Alejandro. Eran muchas