Damiano
El bastardo de Alistair me la ha jugado. Me ha dejado en ridículo frente a todo el Consejo, lo que es peor, ha desmeritado todos mis argumentos con una carta que no puedo contradecir.
Anulación de matrimonio. Quién lo diría. Nadie se habría atrevido a considerar tal posibilidad, menos cuando uno de los cónyuges está muerto. Debo reconocer el ingenio de Alistair, por la Diosa. Finalmente comprendo por qué mi padre decía que Alistair era un demonio de sangre fría, que mejor era tenerl