Lia
—¿Qué quiere decir con eso?
En medio de la conmoción del Consejo, el mutismo de Damiano, mi propio corazón acelerado y mi mente aturdida, el sonido de mi voz es lo único que atraviesa la ola de interrogantes que los demás solo murmuran.
Alistair no muestra ni un gramo de arrepentimiento, como tampoco de simpatía. Comprendo que he cometido un grave error al confiarle mis planes. Habría sido menos riesgoso arrodillarme ante Damiano para pedirle que me dé mi libertad de regreso, en lugar