Lia
Han pasado dos horas desde que salí de la Sala del Consejo, hastiada de la presión, la hipocresía y el juego malvado de esos dos machos. Uno es mi maestro; el otro, mi futuro marido.
Existe una gran probabilidad de que Damiano no consiga lo que se propone, así que debo prepararme mentalmente para cualquier resultado. Por eso, en aquellas dos horas de incertidumbre, me puse a redactar otra carta.
Esta carta, a diferencia de la que le di a Alistair, no está dirigida terceros, no guarda