Lia
Las ocho de la mañana llegan más rápido de lo que planeaba y mi círculo de doncellas llega puntual. No ocultan su sorpresa por verme despierta y, por encima de eso, observar que barrí mi ropero de todas mis pertenencias.
Si Damiano quiere borrarme de su vida, entonces me llevaré todo lo que tenga mi huella.
—Mi señora, ¿desea que le seleccione un tipo de vestido en especial? —pregunta una de mis doncellas, mirando la pila de ropa sobre la cama.
—No. Solo preparen el baño, por favor.