Capítulo 115. ¿NO SERÁN CELOS, MI LUNA?
Lia
No pasa mucho tiempo cuando Leila reaparece en compañía de la doncella que le encomendé.
—¿Qué ha ocurrido? —cuestiono.
Leila no tarda en responder.
—El Alfa rechazó su regalo —dice —. Me pidió encarecidamente que le solicite no repetir un acto parecido, pues a él no le interesa tomar a ninguna amante.
Dejo caer los hombros, abatida. Mis ojos recorren la silueta de mi doncella, encogida en su sitio, avergonzada por diversos factores. Es dulce, pero tímida y callada, por eso la el