Capítulo 114. ¿TÚ ERES EL MISMO?
Damiano
Lo dudo un momento, pensando en la razón por la cual mi esposa enviaría a Leila a mis aposentos. Y aún más con un supuesto regalo.
No me gusta nada.
—Dime qué clase de regalo podría haber mandado mi esposa —insisto sin abrir la puerta.
Leila hace una pausa desde el otro lado.
—No lo sabrás si no sales y lo ves con tus propios ojos —dice finalmente.
Me quedo en silencio, considerando lo que propone. No me entra en la cabeza qué cosa pretende conseguir Lia ahora, cuando se sup