Juniper se quedó de pie en medio de la tranquila sala de estar y miró a Sophie con una mirada severa e inquebrantable. "Necesito respuestas", comentó con una voz fuerte, muy diferente a cómo se sentía por dentro.
Sophie se movió en el sofá y tiró nerviosamente del dobladillo de su manga. "Juniper, estoy haciendo lo que tengo que hacer". No lo entiendes. Su voz tembló.
A Juniper se le tensó la mandíbula, pero se mantuvo firme. "No, Sophie. No lo entiendo. ¿Qué demonios está pasando? ¿Por qué no