MARIANA
Lo primero que hice no fue mirar hacia la puerta. Fue proteger a mi hija.
—Hassan. —Lo agarré del brazo antes de bajar—. Valentina está con Layla en el jardín trasero. Que no se mueva de ahí. Que no vea a ese hombre, que no lo oiga, que ni sepa que está aquí. ¿Entendido? Pase lo que pase.
—Descuide, señora. —Hassan asintió—. Yo mismo me encargo.
Solo entonces, con mi hija a salvo, bajé a enfrentar a mi pasado.
Rodrigo estaba de pie en el recibidor, girando sobre sí mismo, admirando los