El punto de vista de Gabriela
Estaba leyendo en la iglesia que tenía delante y leí el nombre. No sabía por qué estaba tan desesperada por conocer a la chica que casi arruinó la vida de Alejandro. Quizás solo quería saber la verdad, ya que mi confianza en él había empezado a resquebrajarse. Concerté una cita con la madre superiora que se encargaba de este lugar.
Me acerqué a la puerta y llamé al timbre, y tardaron cinco minutos en abrirme. La mujer vestía el atuendo típico de una monja y su son