El punto de vista de Gabriela
Escapamos.
Fuimos al ático que él compró para nosotros.
Nos tumbamos en la cama, abrazados, mientras veíamos cómo se oscurecía el cielo y aparecía la luna. Las luces de la ciudad eran preciosas, y estábamos en la cama como si no hubiéramos tenido ningún malentendido unas semanas antes. Todo sucedió muy rápido, solucionamos nuestro problema más rápido de lo que pensaba, y estoy feliz por ello.
Alejandro me cepillaba el pelo y yo me sentía segura en sus brazos. Levan