El punto de vista de Gabriela
«¡Mamá! ¿Me oyes?! ¡Mamá, abre los malditos ojos!». Le gritaba a mi madre mientras le cogía la mano.
El corazón me latía a mil por hora y no sabía qué hacer a su lado. Las enfermeras la empujaban, y luego, cuando llegamos a urgencias, me impidieron entrar, lo que me hizo preocuparme aún más.
«¿Se han llevado a tu madre?», preguntó Dante al llegar al hospital, ya que había seguido a la ambulancia.
Me giré hacia él y, sin dudarlo, lo abracé. «Tengo miedo por mi mad