El punto de vista de Gabriela
Puedo oír el pitido de la máquina que indica que mi madre está viva. Decidí quedarme en el hospital, a su lado, porque se lo prometí. Camila cuidará de mi hijo durante un tiempo, y ella se ofreció a hacerlo, así que voy a aprovechar la oportunidad. Me despierto por el inquietante silencio que reina en el hospital, y el reloj de la mesita de noche indica que ya son las 3:00 de la madrugada.
Miro por la ventana, me acerco a ella y la abro. El frío soplo del viento m