El punto de vista de Gabriela
Sigo encadenada a esta habitación y ya he perdido la cuenta de los días que llevo aquí. No dejo de pensar en mi hijo y en Alejandro, deseando que estén bien y que él siga vivo. Marcelito se negaba a darme noticias de nuestra casa y no me decía nada sobre mi familia a menos que aceptara mi destino. Quería que me rindiera, que cediera, que me convirtiera en la mujer que él quería que fuera. Sin embargo, no quiero hacerlo. Lucharé hasta que pueda, aunque sepa que no h