Luna estaba alterada, finalmente había llegado el momento para desahogarse y lo estaba aprovechando.
—Yo no jugué con tus sentimientos, pequeña. Bueno, al principio sí, pero luego me enamoré de ti y ya no pude con ello, y por eso es que te dije todas esas cosas que en realidad solo salieron de mi boca, más no de mi corazón.
—Nada de eso me importa. Quiero renunciar, nunca más en mi vida quiero volver a estar cerca de ti.
—Te recuerdo que si renuncias, deberás pagar una pequeña cantidad de diner