Sofía temía que ese hombre no se hiciera cargo de su bebé. Ya tenía tres meses de embarazo y se negaba a ir al médico cuando él se lo pidió, y es que desde el mes uno ella ya lo sabía.
Solo que nunca se imaginó que un día se reencontraría con ese hombre atractivo y desafiante.
—¿En qué piensas?
Preguntó ella al verlo de pie frente al ventanal.
Él estaba con un cigarrillo entre los dedos, antes de que ella se acercara por completo lo apagó.
—Espera un momento, no te acerques.
—¿Qué sucede?
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