El chofer me llevó al que será mi hogar por el tiempo que dure mi carrera.
¿Cuál fue mi sorpresa? Eran dos apartamentos unidos y, precisamente, uno era el suyo.
—¿Qué pretendes? ¿Vigilarme hasta cuando vaya al baño?
Dije con molestia.
—No me culpes, son órdenes de tu padre.
Dijo. El muy descarado me ha tuteado como si yo fuera su hermana. Eso me enfureció aún más, de inmediato llamé a papá y casi en llantos le reclamé por su traición.
—Es por tu bien. Sabía que estando lejos de nosotros te volv