VANESA
Efraín, el hombre con el cual engañé a mi ex prometido Cárlenton, ahora está en banca rota y ya no me sirve para nada porque yo lo único que veía atractivo en él, era su dinero.
En ese tiempo Efraín era más poderoso que el mismo Cárlenton, y como yo me considero una mujer hermosa y atractiva a los ojos de los hombres, logré conquistar al socio mayor de la corporación Alemán.
Casi siempre era yo la que se le andaba insinuando. Al principio él se negaba a ser partícipe de esa locura, disq