Durante el trayecto a la empresa, Luna no le volvió a dirigir la palabra a su marido, ni siquiera lo ha volteado a ver, pues, ella está muy resentida.
Y con justa razón, porque según las palabras del mismo hombre, él prefiere defender a su querida prima y acusarla a ella de ser una mujer paranoica.
—¿Acaso piensas pasar todo el día parándome la cara, mi amorcito lindo?
Preguntó horas más tarde. Había intentado contentarla durante la mañana pero no lo había logrado.
—¿A quién le hablas?, yo