Sebastian
Doy un paso atrás, conmocionado. Jamás pensé que mi madre me culpara por esto. Duelen, sus palabras me hieren y sacuden las bases de mi deteriorada confianza. Me tomó horas de terapia y cientos de conversaciones con mi psicólogo dejar de culparme y atreverme a vivir, y solo necesité que mi madre me señalara con su dedo acusador para que lo perdiera todo.
—¡Oh, cariño! Lo siento, no debí decir eso. —Intenta tomar mis manos. La rechazo apartándome—. Sebastian…
—Tienes razón, Savannah