CAPÍTULO 75
Keira
—No sé cómo haré para controlarme en esa habitación —musita con un jadeo ronco.
—¡Umm…! Pide dos entonces.
—¡Mierda, no! Esta noche duermo contigo —asegura con una expresión graciosa.
Sonrío totalmente cautivada. Me gusta que se sienta de esa forma, que desee estar conmigo tanto como yo lo anhelo.
Colmados de felicidad, y aferrados a nuestras manos, entramos al lobby del hotel y transitamos un pequeño tramo hasta la recepción, donde Sebastian es atendido sin demora.
¿Será