Keira
Sebastian se queda en silencio el tiempo suficiente para entender que ya me ha dado una respuesta. ¿Por qué carajo planteó algo así? Intento escaparme de sus brazos porque todo lo que quiero es alejarme de él y pasar mi vergüenza a solas, pero él me retiene, abrazándome más fuerte.
—Suéltame, Sebastian. Déjame ir.
—No quiero que te vayas, Keira, no así —enuncia son soltarme.
—Pero yo quiero irme, necesito hacerlo… —murmuro con un nudo en mi garganta.
—Soy un idiota, estoy tan desesperado