Sebastian
El doctor abre la puerta y me invita a pasar. Cruzo la entrada y desplazo mi mirada por la habitación hasta chocar con la imagen de Claudia sentada en un sillón de cuero, con los dedos entrelazados y la mirada anclada en ellos. Su cabello dorado cubre su rostro, cayendo libre sobre sus hombros. Fue cortado recientemente, ha sido perfectamente cuidado durante todos estos años, y luce brillante y saludable.
—¡Sebastian! —grita con emoción cuando sus preciosos ojos esmeralda se alzan ha