—¿Así que todas estas son las armas enviadas desde Italia? —preguntó Jonathan, quien se encontraba en el almacén abandonado de la familia Eleazar.
—Así es. Todas fueron enviadas directamente desde allá por una empresa de renombre. Podremos usarlas durante el ataque a la familia Sanders —dijo Jakson.
—Sí, me parece genial. Esta vez no nos derrotarán de forma aplastante —se rió Jonathan.
—Además de esto, un cargamento de cocaína llegará muy pronto —añadió Jakson.
—¿Cocaína?
—Sí, una de las sustan