—Mi padre ya le ha inyectado el medicamento que le dio Archil. Ahora estamos observando para ver si la medicina tiene algún efecto en Olivia o no —dijo Bastian.
—Espero de todo corazón que funcione —respondió Zayden, contemplando a Olivia, quien yacía profundamente dormida sobre la cama.
—Con su permiso, señor —apareció Clif en el marco de la puerta.
—Hablemos afuera —ordenó Zayden.
Todos abandonaron la habitación.
—¿Qué ocurre, Clif? —preguntó Zayden en cuanto llegaron a la planta baja.
—Aland