Continúa avanzando a paso firme mientras sostengo a mi pequeña de la mano, el ingreso a paso firme por la entrada principal, pero apenas me encuentro resguardada por la puertame dejó caer detrás de ella. La sensación de su alientofresco sobre mis labios no podía abandonarme y las palabras de su mentecontinuaban siendo una promesa o una tortura.
—Es él ¿verdad?— Ingiere la mujer con los ojos cristalinos haciéndome regresar al presente.
— Sí Amelia, él es Eizan… tu hijo menor.— Los ojos de la muj