Con desesperación comenzó a buscar entre los arbustos o en la pequeña casa qué Eizan había enviado a construir tan solo para Alice. Aunque en su interior todo parecía desmoronarse intentaba conservar la calma con el pensamiento de que tal vez estaba jugando a las escondidas, no era la primera vez que se ocultaba por varios minutos mientras intentaba que ella la buscara, conservaba esa chispa en su interior de esperanza, de ver a su hija salir con una pequeña risa. Aunque era consciente de que a