— ¡Papi!— Grita Alice sonriente al mismo tiempo que corre en su dirección estirando sus brazos a Eizan quien de inmediato la toma entre los mismos elevándola con mimo.
— Princesa.— Definitivamente Eizan sentía un cariño genuino por mi pequeña, sus ojos lo reflejaban al igual que en los de ella.
Una punzada de culpa se instaló en mi pecho pues yo había tomado la decisión incluso por ella alejándola de una persona a quien se había acostumbrado a ver cada uno de los días es su vida. Cualquiera c