El aire en la oficina de Erik se sentía tenso. Alan, su abogado y amigo de confianza, estudiaba unos documentos mientras Erik lo observaba desde su escritorio con el ceño fruncido.
—El juicio por la custodia de Sofía no será sencillo —comenzó Alan, levantando la vista—. Tus antecedentes no ayudan mucho.
—¿Mis antecedentes? —replicó Erik con tono áspero.
—Sí, Erik. Has tenido una vida de playboy bastante pública. No será fácil convencerlos de que ahora eres un padre responsable. Pero… hay algo q