El vuelo estaba resultando interminable.
No sabía si era la preocupación o el peso de la incertidumbre lo que hacía que el tiempo transcurriera tan lentamente. Erik, siempre atento, no se separó de su lado. Su apoyo silencioso, pero sólido, era justo lo que necesitaba en ese momento.
—Estamos cerca —le dijo en un tono suave cuando el avión comenzó a descender—. Todo va a estar bien, Kristen.
Ella asintió, intentando que sus nervios no se reflejaran en su rostro.
Al llegar al aeropuerto, Erik al