La tensión en la sala era palpable cuando el martillo del juez resonó para dar inicio al juicio. Erik y Kristen, sentados juntos, intercambiaban miradas de preocupación. Alan se encontraba de pie junto a ellos, revisando sus notas y tratando de mantener la compostura frente a la ofensiva que, sabía, no tardaría en llegar.
El abogado de Margaret Jones tomó la palabra con una confianza que desarmaba.
—Señor juez, estamos aquí para proteger los derechos de una menor, quien ha sido puesta en peligr