Erik estaba en su despacho, absorto en pensamientos que iban mucho más allá de los papeles frente a él. Las imágenes de Kristen en su mente, con la piel aún perlada por el agua de la ducha, lo distraían, y cada intento de centrarse solo le hacía revivir la escena con más fuerza.
Sacudió la cabeza. Necesitaba enfocarse en lo importante: Sofía y el complicado proceso de custodia. Sabía que su vida como playboy iba en su contra. A los ojos de los jueces, no era la imagen de estabilidad. Tras larga