Erik se mantuvo firme, sus ojos destellando con furia mientras encaraba a su padre y a Veronica.
—No voy a dejar que sigan metiéndose en nuestras vidas —dijo con voz firme—. Me quedaré con Sofía, aunque no les guste.
Charles apretó los labios con disgusto, el rostro enrojecido por la ira.
—Si insistes en seguir adelante con esa locura —replicó, elevando la voz—, por lo menos hazlo bien. Cásate con una mujer respetable para adoptar a la niña. Al menos así, pareceremos una familia filantrópica, p