-Déjame ayudarte- exclamó la azabache a su amado, mientras lo ayudaba a recostarse en la cama.
Habían pasado tres días desde la golpiza que le habían dado los matones de Daniel, y la clínica le había dado finalmente el alta, ya estaba fuera de peligro, aunque aún las heridas eran visibles.
Para Adrian esos tres días internado fueron un martirio, y no por el dolor de los golpes en todo su cuerpo, sino porque no podía hacer nada por recuperar a Emma, desperdiciando cada segundo que podría haber e