Adrian irrumpió en el edificio que alguna vez había sido de su familia sin siquiera presentarse en recepción, sería en vano, Johnson diría que no se encuentra en el edificio, prefería atraparlo desprevenido, como aquella vez que le había dado ese lindo golpazo.
Sus antiguos empleados lo miraron espantados como si fuera un muerto que había resucitado a cobrar venganza.
-¡Señor Sinclair!- exclamó la recepcionista saliendo de su escritorio y corriendo detrás de Adrian- ¡Señor, por favor! ¡No puede