-¡Hasta que llegaste! ¡Ya estaba pensando que habías huido al extranjero con mi dinero!- protestó la pelirroja, apenas Daniel volvió a su casa.
Daniel se rió de aquello, se quitó el saco, lo colgó en el perchero y tiró su maletín al suelo, con una sonrisa amplia en su rostro, pero ignorando por completo a Valentina.
Luego caminó hasta su vitrina, pasando por al lado de la mujer, y sacó su mejor whisky sirviéndose un vaso, bajo la mirada de Valentina, a quien no le ofreció una copa.
-¿Y bien? ¿C