Adrian salió completamente derrotado de la empresa de su difunto hermano y de la que ahora debía hacerse cargo.
Sintió que una nube gris lo seguía hacia todos lados y que estaba a punto de estallar encima de él en una lluvia torrencial, representando lo fracasado que se sentía en ese momento.
-Soy el peor CEO del mundo- exclamó entrando con su coche último modelo al largo camino de su jardín hasta su gran mansión.
“Ninguno de esos malditos idiotas vestidos de traje me tomó en serio”
“Pude ver e