-Preciosa ¿Te llevo?. – La voz grave y aterciopelada de Daniel retumbó en el silencio de la calle.
Valentina alejó su mano de la manija del taxi y se giró hacia el auto de alta gama color negro brillante.
Sus ojos celestes se afilaron como felinos, al ver al esposo de Emilia apoyado en el capot de su coche, con los brazos cruzados y una sonrisa brillante que se iluminaba en la noche.
Parecía el mismísimo Diablo, quien había aparecido de la nada para cerrar un trato con la mujer.
-Johnson- excla