Adrian entró de una patada a la casa, la puerta era débil, de madera vieja, así que no tuvo que esforzarse mucho en abrirla, rompiendo sin cuidado la cerradura oxidada.
Su suegro quiso evitar que su joven yerno entrara de esa manera a la casa, pero el joven fue más rápido, solo rogaba que esa intrusión no pusiera nervioso al secuestrador al sentirse rodeado.
Adrian entró de golpe, seguido por detrás por Valentina y por el hombre.
Cada uno miró hacia una dirección diferente, buscando con sus mir