Emilia y Adrian esperaron nerviosos a que sea su turno en las oficinas de asistencia social.
La azabache no quiso decir nada, pero notó que Adrian estaba muy nervioso y muy preocupado por dar una buena imagen.
Esa mañana se había puesto su mejor traje con corbata, se había dejado el cabello prolijo y el rostro afeitado, era todo un hombre serio y de negocios.
Emilia no pudo evitar poner una expresión de tristeza al verlo cambiar su personalidad y su aspecto para que no lo juzguen y lo tilden de