109. No es un testamento
109. No es un testamento
—Buenos días, disculpen la demora ¿llegó hace mucho tiempo, doctor Riddick? —le pregunta ella con un poquito de vergüenza.
Tyler había acomodado al abogado en un rincón de su despacho, este era bastante grande para albergar dos bibliotecas pegadas a la pared, unos sofás ideal para tomar un café o un té que era donde ellos estaban sentados ahora, y su escritorio tan grande como para desplazar planos enteros.
Este era el dominio del Alfa lobo, notó el abogado John Riddick