30. Supongo que es su hora de comer.
La sensación de bienestar que lo recorrió al despertarse, era algo que Jeremy no había experimentado desde mucho tiempo atrás. Se quedó observando a su mujer y sus hijos dormidos durante más de media hora hasta que Eva abrió los ojos y lo observó con esa dulzura que hacía mejor su mundo con el simple hecho de existir.
— Buenos días — susurró inclinándose para dejar un suave beso en los labios de su esposa, sonriendo todavía contra ellos al escuchar los lloros de uno de sus hijos despertando.
—B