27. Buenas noches, señora Agnes.
En otras circunstancias, sería completamente impensable para Eva alejarse de la cama que compartía con Jeremy.
Los recuerdos de lo sucedido entre ellos horas atrás, llegaron como una ola furiosa al romperse en el rompeolas en una noche de tormenta, calentado de nuevo su cuerpo, estremeciendo por completo su piel, colocándola en una sería encrucijada ante el hecho de seguir disfrutando de esa noche como una mujer enamorada junto a su hombre o su deseo de madre por tener a sus dos bebés con ella.