— Hola Karen, lamento no poder ofrecer más comodidad, estoy arruinado como te lo dije, por eso estás en una pocilga como ésta, no tengo dinero para pagar algo más digno.
Se acercó y le soltó el pañuelo de la boca y ella de inmediato exclamó:
—¡ Gordon, ésto no es gracioso!, ¡Hazme el favor y desatarme!
— No puedo Karen, vales mucho dinero y no puedo arriesgarme, ¿Me entiendes?— dijo Gordon Skinner— te traje algo de comer, voy a desatar tus manos, pero debes comportarte bien, si todo sale como es