Ella, cabeceó afirmativamente, pero tenía la mirada llena de temor.
— Nada pasara, solo estoy preocupada por mi esposo, y necesito buscarlo;— dijo ella— ¿puede llevarme?
—¿No me meteré en problemas con el señor Aziz?— preguntó la mujer
— No, te garantizo, que todo estará bien, hazme él favor de anotar acá la dirección— dijo Sylvia.
La mujer rasgó una dirección con su puño y letra, y se lo dio a Sylvia, ésta le pidió al chofer que la llevara a la dirección que le había anotado él ama de llaves