Por lo menos, razonas...
Al fin llegaron a casa, entre chofer y algunos de los empleados ayudaron a cargar a Hafid hasta la casa, llevarlo hasta la habitación y colocarlo en la cama, para que pudiera dormir, Sylvia les pidió nuevamente que por favor, no comentaran nada, ni siquiera entre ellos, no quería problemas con su esposo.
Después de tener a Hafid dentro de la casa, ella se sentía más tranquila, pobre hombre ¡Cuánto estaba sufriendo, por su primera esposa, necesitaba enfrentarlo y ver cómo podía ayudarlo!
Es