Los días han pasado y sigo compartiendo el dormitorio con Massimo, ya me he acostumbrado a dormir junto a él y por extraño que parezca todos los días es lo mismo, ya sea que yo lo esté abrazando o él a mí, de vez en cuando duerme Alex con nosotros y me hace sentir como si fuésemos una verdadera familia.
Massimo
Estoy en mi despacho arreglando unos pendientes sobre un cargamento cuando escucho a través de la ventana a Alex y mi mujer jugando en la piscina, me asomo y me percato que Lilibeth se