Kisa sintió cómo el suelo bajo sus pies se volvía inestable, como si de pronto la realidad misma se tambaleara. Sus manos comenzaron a sudar y un leve temblor recorrió sus dedos mientras instintivamente apretaba el borde de su camiseta. Su respiración se volvió superficial, como si su pecho no pudiera captar suficiente aire.
—¿Qué…? —apenas pudo murmurar.
El calor se acumuló en su rostro y no sabía si era producto de la vergüenza, la sorpresa o ambas. Abrió los ojos de par en par y sus labios t