La llegada de Marfil a la comisaría para recoger a su hermana fue un momento lleno de emociones. Kisa finalmente salió de la comisaría, el lugar que había sido el centro de la angustia que había atravesado. Tenía los hombros ligeramente encorvados, como si el peso de todo lo vivido aún pesara sobre ella. Había sido una experiencia difícil, pero pudo superarlo con dignidad.
Al ver a su hermana, su rostro se iluminó con alivio. Se abrazaron fuerte, como si temieran que el mundo pudiera alejarlas