C165: Ya no quiero seguir siendo solo tu amante.
El beso estalló entre ellos con una intensidad voraz, como si hubiesen estado conteniendo ese deseo durante una eternidad. Katherine se aferró a Royal, en lo que sus labios devoraban los suyos con un frenesí que no experimentaba desde hacía mucho tiempo.
Royal, cegado por la creencia de que era Kisa quien estaba en sus brazos, respondió con el mismo ardor. No había nada en ese momento que le hiciera sospechar. Todo encajaba: el perfume familiar, la suavidad de la piel, la calidez de su aliento